Tradición en medio de la sequía

Apr 16 en Reportajes por

NOROGACHI, CHIHUAHUA, ABRIL2012.- A pesar de las condiciones en que se encuentra las de comunidades Rarámuris con la sequía, cientos de indígenas provenientes de diferentes pueblos y con sus respectivas banderas, se reúnen en Norogachi para festejar la Semana Santa y el inicio del ciclo agrícola. Como en algunos pueblos indígenas, la mezcla entre las costumbres originarias y la tradición católica impuesta se hacen presentes. La noche del miércoles un grupo sube al Cerro de la Cruz para danzar antes de prender una gran fogata, a la cual se responde en otros cerros, marcando así los 4 puntos cardinales. Desde el amanecer del jueves llegan a la explanada de la iglesia diversos grupos Tarahumaras para festejar con una representación donde se escenifica la lucha del bien contra el mal: los pintos o fariseos representan el mal que lucha contra los soldados encargados de establecer el orden y el equilibrio. La danza al compás del tambor y la flauta culmina el Sábado de Gloria. El Viernes Santo sale la procesión de la iglesia cargando la cruz y la imagen de la virgen vestida a la usanza indígena, cuyo andar termina a la muerte de Cristo con grandes fogatas en el atrio, alrededor de las cuales los pintos harán círculos para aguantar el frío de la madrugada. Al atardecer siguiente llegarán al panteón cargando al Cristo envuelto en una cobija atada a un tronco, a la manera de los entierros Rarámuris, y con las palabras de los gobernadores. Al volver al atrio para seguir danzando, un grupo de pintos fabrica con paja al Judas, representante del mal y la traición. Durante los tres días muchos danzantes se cansan y varios jóvenes desisten por lo que en la casa de los abanderados se inicia la teshuinada o ingesta del teshuino, bebida tradicional de los Rarámuris. Las danzas y festejos terminan con la quema del Judas a cargo de los soldados, y ante la alegría de los presentes. A pesar de la evangelización y de las costumbres católicas, los Rarámuris conservan sus tradiciones ancestrales, con danzas que simbolizan también el inicio del ciclo agrícola en el que piden una buena cosecha. Desde hace varios años, la sequía ha azotado a la zona, dejando a las comunidades sin alimentos para subsistencia. FOTOS: RASHIDE FRÍAS/ CUARTOSCURO.COM

 

4 Comentarios

  • M. COLETTE FRÍAS GUERRERO says:

    ME PARECE EXCELENTE EL REPORTAJE, YA K NO SABEMOS DE LAS TRADICIONES, Y LAS FOTOS SON BUENÍSIMAS. MUCHAS FELICIDADES.

  • Excelente reportaje, deberia continuar esta investigaciones tambien con otras festividades catolicas como la Navidad por ejemplo y sacar un libro sobre el proceso de evangelizacion de este Paìs. Por ejemplo en Morelia hace poco meno de un año descubrieron que en el interior de antiguisimas cruces de madera del siglo XVI habia incrustados jade y otras piedras que los indigenas consideraban sacra, es interesante ver como todo el proceso de cristianizacion de este Paìs pasò y fue servido a la poblacion indigena utilizando, misma temporada para no desconcertar a los indigenas y en fin para convertirlos. Tu reportaje es excelente porque conserva la autonomia propia de la festa y queda evidente ese proceso que acabo de mencionar. Felicidades, continua.

  • ivanhr says:

    Hermoso espectáculo y buenas fotos 🙂

  • Tan mítico como realista.. mágico, gracias. Que muchas veces había leído al respecto en el libro de Carlos Montemayor, “Los Tarahumaras, Pueblo de Estrellas y Barrancas” pero al fin veo un trabajo fotográfico que me transmita la esencia del ritual de esta manera.

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