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Número 75 Dic 2005 -Ene2006
 

Serge Goloubenko
Mariachis, nada más
Por: María Saucedo y Serge Goloubenko


© Serge Goloubenko
El baño rápido (antes de trabajar con el Mariachi Tradicional Azteca, Joaquín, su hermano Francisco y su tío don Rafael Arredondo, se preparan en un rito muy personal), Guadalajara, Jal. © Serge Goloubenko,1998.

Guadalajara. Son las cinco de la tarde. Más de una docena de grupos de mariachis ocupan la plaza que lleva su nombre. Aún faltan grupos por llegar.

Igual que su hermano gemelo, Carlos es mariachi en el grupo de Los Cardenales. Enrique es el jefe, su hijo es el mariachi de menor edad en este grupo, tiene dieciséis. Enrique explica que, a veces, dentro de un grupo hay varios miembros de la misma familia.

Un grupo de base se compone de siete u ocho músicos; los instrumentos son la guitarra, la vihuela, el guitarrón, tres violines y dos trompetas. A veces un violín más y dos trompetas pueden fortalecer al grupo.

El origen más conocido del termino mariachi, viene de la palabra francesa mariage (boda). En efecto, un contingente militar francés, basado en México en el siglo pasado pedía a menudo los ser-vi-cios de músicos ambulantes para animar sus bodas, esto explica la deformación en mariachi.

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El padre y su hija (Enrique, líder del grupo Los Cardenales en su casa), Zapopan, Jal. © Serge Goloubenko, 1998

Sin embargo, para algunos intelectuales el nombre podría venir de la lengua indígena que significa “las maderas que resuenan en la montaña”, y que los indígenas cocas, del pueblo de Cocula en Jalisco, fueron los primeros mariachis.

Los pueblos prehispánicos le dieron gran importancia a la música en su vida social, cultural y religiosa. El mariachi como grupo y concepto musical prolonga la herencia y tradición musical mexicana.

Procedente del norte de la provincia de Jalisco, es en 1920 que el primer grupo de mariachis logra imponerse en la capital, en plaza Garibaldi. Gracias al cine mexicano, el mariachi llega a ser la imagen de prestigio de México, sin olvidar, como dice la letra de una canción mexicana que “de Cocula es el mariachi y de Tecalitlán los sones…”

Las zonas occidentales centrales y del bajío sufrieron una influencia colonial y un mestizaje profundo. Esto explica porque los mariachis se concentran particularmente en esas regiones. Jalisco es el estado más representativo del origen del mariachi.

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Reparación de la TV de Joaquín (antes de prepararse para ir a tocar en el centro de la ciudad), Guadalajara, Jal. © Serge Goloubenko,1998.

Estos grupos tienen mucho éxito en América del Norte, Europa y Japón. Un contrato en una de esas regiones del mundo significa ingresos importantes, también es signo de prestigio.

Son las nueve y media de la noche. Los Cardenales están de vuelta en casa. Esta noche sin contrato ni dinero. Pero mañana será otro día

Entretanto, en la plaza otros grupos tocan, se oye un estribillo muy conocido “Guadalajaara, Guadalajaraaa…”

El origen del traje viene de los rancheros, tradicionalmente hombres altivos y viriles. Por lo general los trajes son negros, blancos, verdes o azules con sus adornos dorados o plateados. Los sombreros se usan sólo en fiestas oficiales o de gala. En la calle, el mariachi prescinde del sombrero, debido a su peso, que es bastante.

Domingo. Son la diez de la mañana. Llueve. Las lluvias se han adelantado este año. Poco a poco llegan los marichis. “El sol va a volver”, me dice Carlos.

“Tenemos un contrato esta tarde, vamos a tocar en un salón de fiestas. El gerente de un banco organiza un festejo para el cumpleaños de su hija e invita a sus empleados”. Los músicos hacen sus acordes antes de entrar, y entonces la fiesta puede empezar.

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¡Sorpresa! (Un hombre viene con un grupo de mariachis a despertar a un amigo durante la noche ), Guadalajara, Jal. © Serge Goloubenko,1997

Bodas cumpleaños, fiestas privadas o religiosas constituyen los principales eventos para el mariachi que por vocación es músico ambulante.

La competencia entre los varios grupos existe de manera amistosa. A veces ocurre que un grupo necesita dos o tres músicos más. Entonces un músico de otro grupo puede ser reclutado para una noche. Lo que muestra la importancia de la amistad y solidaridad entre ellos.

Martes. Son las cuatro de la tarde. Otra semana. El lunes se descansa. La plaza es un sitio de encuentro, se puede hablar de un microcosmo social. Como los mariachis ciertas personas hacen de este lugar su “vivienda” arreglándoselas aquí y allí para sobrevivir. Desde su auto, un hombre interpela a un mariachi:

—¿Cuánto por una canción?
—Cincuenta pesos
—Vale. Toquen Prisionero de tus brazos.

La música de los mariachis se perpetua oralmente, el repertorio no es escrito. El mariachi puede fijar en su memoria centenas de canciones diferentes para satisfacer a todos los clientes. En la actualidad numerosas canciones están compuestas para aumentar el repertorio que ya existe.

Las composiciones musicales tiene un sentimientos que difícilmente pueden provocar otras melodías, el mariachi y sus canciones “arrebatan”, como dicen los mexicanos, eso que se trae dentro del corazón: dolor, nostalgia, alegría, amor…

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El mercado Libertad (el mariachi toca en cualquier sitio, esa es su vocación) Guadalajara, Jal. © Serge Goloubenko,1998

Yo sé bien que estoy afuera
pero el día en que yo muera,
sé que tendrás que llorar.
Dirás que no me quisiste
pero vas a estar muy triste
y así te vas a quedar.
Con dinero y sin dinero,
yo hago siempre lo que quiero
y mi palabra es la ley.
No tengo trono ni reina,
ni nadie que me comprenda,
pero sigo siendo el rey…

Dice Pascal Paradou respecto al estribillo anterior que “Todos los mexicanos se identi€can con estas palabras” porque “cuando escuchan esta canción se sienten como reyes. Es una escapatoria parecida al carnaval de Río, pero en México es cotidiano”.

Viernes. Son las siete de la noche. Los Cardenales tienen contrato con un cliente por tres horas. Carlos me dice que son mil pesos por hora, parece mucho pero hay que recordar que la suma se reparte entre todo el grupo.

En el carro, Antonio me dice: “Aprendí a tocar trompeta con mi papá (quien es uno de los violinistas del grupo), generalmente los mariachis son autodidactas, pero el año que entra, quisiera tomar cursos de solfeo. Tengo dieciséis pero sé que voy a ser mariachi toda mi vida y por nada cambiaré de trabajo”.

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Calor de la noche (en un bar donde hay prostitutas un grupo de mariachis termina su noche de trabajo), Zapopan, Jal.
© Serge Goloubenko,1998

Carlos añade: “Ser mariachi es primero el placer de ser músico, pero la última recompensa viene de la gente, sobre todo cuando se le lleva un momento de alegría; uno se siente orgulloso y útil, porque ser mariachi no es un trabajo, es un placer cotidiano hecho de encuentros inéditos.

Los mariachis tienen un pasado prestigioso, también tienen un porvenir porque siempre solicitados, queridos y respetados, perpetúan en el corazón de los mexicanos la tradición musical y el alma de México. n

 

 
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